NATURALEZA Y SALUD MENTAL

Diferentes resultados revelan que las personas que más pasean en solitario por entornos salvajes muestran una menor tendencia a presentar depresión e hipertensión (factor de riesgo de enfermedades cardíacas), además de sufrir menos estrés; también tienen un nivel de cohesión social significativamente más alto. Concretamente, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford concluyeron, mediante la realización de escáneres cerebrales, que un paseo de 90 minutos por la naturaleza ayuda al descenso de la actividad neuronal en la corteza prefrontal subgenual (área del cerebro que está activa durante la “rumia mental” pensamientos repetitivos enfocados en aspectos negativos) http://www.pnas.org/content/112/28/8567.abstract Por lo que, si la urbanización se asocia con una mayor incidencia de la enfermedad mental, acudir al encuentro de la naturaleza se está convirtiendo en una necesidad de salud. Y para cuando no es posible salir de la ciudad, hacer buen uso de los parques públicos y de los jardines botánicos, esos pulmones indispensables. Merece la pena que las instituciones de salud le den una oportunidad a esta opción, antes de pensar en medicalizar indiscriminadamente.

Simplemente incorporar plantas en nuestros espacios vitales aporta cosas buenas. Generan una humedad relativa, beneficiosa para quien tiene irritaciones pulmonares o dolores de cabeza; son reguladoras del frio y del calor, purifican el ambiente, ayudan a eliminar la electricidad estática y la contaminación,

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