LA PAULONIA, UN ARBOL NECESARIO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

El Kiri, Árbol emperatriz ó Paulonia (Paulownia Tormentosa), es originario de China. Posee unas características que resultan muy interesantes para luchar contra la contaminación y desertificación del planeta así como el calentamiento global. Puede purificar suelo infértil y absorber 10 veces más CO2 que cualquier otra especie. Además de ofrecernos varias propiedades terapéuticas como actividad antiviral contra el enterovirus 71, inhibe la proliferación de células de leucemia monocítica humana y potenciales efectos antiinflamatorios en sus frutos.

A finales de los años 70 se iniciaron trabajos de mejora genética que permitieron diseñar un nuevo híbrido. Mejorando notablemente su resistencia a plagas y enfermedades y su capacidad para no modificar su entorno y no afectar a otras especies con las que convive.

Tiene unas hojas de 40 cm de ancho. Pudiendo llegar hasta los 27 m de altura, es el árbol que más rápido crece de todo el planeta. Regenera con rapidez sus raíces y vasos de crecimiento, por lo que es resistente al fuego y tolera la contaminación. No es necesario replantar, ya que rebrota hasta 7 veces de cepa, después del corte. Prospera en suelos y aguas contaminadas y purifica la tierra según crece, a partir de sus hojas, ricas en nitrógeno, que aportan nutrientes al caer y descomponerse en el suelo, aunque en estas condiciones su crecimiento es muy lento. Para favorecer ese crecimiento, requiere suelos profundos y bien drenados, preferiblemente franco-arenosos. No soporta los suelos salinos. Tiene la capacidad de desarrollarse en suelos pobres o erosionados, siempre y cuando se le apoye con abono orgánico y con un sistema de riego, imprescindible los primeros 21 días, para favorecer el enraizamiento, después resiste condiciones moderadas de sequía. Puede adaptarse a una gran variedad de climas con temperaturas extremas de -20º C hasta 45º C, siendo su temperatura óptima los 20º C. Su principal característica es su eficiencia a la hora de realizar la fotosíntesis. Un árbol adulto puede llegar a capturar 21’7 kg de CO2 cada día, lo que se convierte en 6 kg de oxígeno. Su limitación se encuentra en la altitud del terreno, pues no crecerá en campos situados a más de 2000 m. Las hojas, ricas en nitrógeno, son un buen abono y muy útiles como forraje, por su alto nivel nutricional.

Ofrece una madera de gran calidad, aunque uno de sus usos, es la generación de biomasa para centrales térmicas o calefacción casera, mediante la aglomeración y densificación de la madera, convirtiéndola en pellet, excelente biocombustible sólido como sustituto del carbón, además tiene emisiones neutras de CO2.

Se están llevando a cabo, desde hace años, diferentes proyectos de extensas plantaciones en diversos países como Texas, México o Argentina, con el fin de purificar y recuperar las propiedades del suelo o para luchar contra la contaminación ambiental. Excelente iniciativa de la que debemos tomar nota para recuperar los suelos degradados a causa de nuestro mal uso.

Sobre sus propiedades medicinales:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25744451

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21175584

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28968119

Más información:

http://paulownias.es/

http://www.worldpaulownia.com/