Hipertensión Esencial – Alicante

Me llamo Francisco, tengo 77 años (febrero 2017) y vivo en Banyeres de Mariola (Alicante). Estoy diagnosticado de Hipertensión Esencial. Empecé a los 50 años a sufrir la dolencia, como durante el primer año, no llegaron a poder controlarme la tensión los médicos me remitieron a nefrología, donde me practicaron un chequeo para ver de qué provenía; el resultado fue negativo, de ahí el diagnostico. Empecé con un comprimido para la tensión que ayudó a que se controlara bastante los primeros 10 o 12 meses, pero tuvieron que recetarme otra pastilla y antes del año aumentaron la dosis de 5 mg a 10. Pocos meses después me añadieron 25 miligramos más de la primera. Con este tratamiento se me controló la tensión durante unos 10 años. Posteriormente, tuvieron que añadir otro medicamento debido a que entré cuatro veces en urgencias con tensión de 12/22 en el último año mientras tomaba los 3 comprimidos anteriores, y no me bajaba. He estado tomando hasta hace 2 años, 4 comprimidos en total. Esto no me libró de picos de 11/20, aunque eso sí, remitían pronto. A pesar de todo, yo seguía con ansiedad, angustia, depresión, sufrimiento, miedo y desesperanza, sobre todo al caer la tarde. Para paliar este estado me recetaron un ansiolítico, pero eso sirvió para paliar algo. Tengo que añadir que solía sufrir de calambres en las piernas, rodillas y brazos, de forma indiscriminada, y dolores musculares que me dijeron que era artrosis. Para ello tomaba ibuprofeno, paracetamol, pomada, rodilleras, muñequeras, que servían para poco. Estas molestias se acentuaron a medida que me acerqué a los 70 años. También tenía vértigos que sufría desde que empecé con la hipertensión. Tomaba una pastilla para paliarlos. Se me fueron desde que, hace 4 años, empecé con lo natural.
Ante las soluciones que la medicina convencional me ofrecía, opté por bucear por internet buscando en los libros la posible ayuda. En esta búsqueda encontré el libro “La Revolución Verde” de Victoria Boutenko, “La encima prodigiosa” de Hiromi Shimya y “La Dulce Revolución” de Josep Pamies, por este orden. Empecé por prepararme los batidos verdes que resumiré en el que es mi favorito: 100 gr de espinacas (las espinacas las tomo como base durante 7/10dias, cambio a brotes verdes durante el mismo tiempo vuelvo a las espinacas), 150 gr de lechugas variadas, 2 ramas de apio y 1 pera o manzana de buen tamaño, añadiéndole 200 mililitros de agua filtrada. El resultado son 5/6 vasos de jugo verde. Empecé a tomar 1 vaso antes de las principales comidas, a los 5 días noté que mi energía se había duplicado (actualmente tomo un vaso antes de desayuno y un vaso antes de cena). Siguiendo esta línea deseché comer carne, salvo ocasionalmente cuando alguien me invita. Tomo 2/3 veces por semana pescado, al mediodía una ensalada de pimiento rojo, calabacín, champiñón, zanahoria, brócoli, lechugas, coles variadas, rábanos. Todo esto lo combino según la temporada; legumbres, arroz integral, quinoa, huevos, purés de cebolla/puerro/calabacín. Intento cocinar todo al vapor y el resto de cocinado siempre a fuego muy lento. Mi desayuno: semillas de sésamo, lino, chía, trigo sarraceno, amaranto inflado u otro cereal, y una rebanada de pan de masa madre (el pan lo hago en el horno de la encimera) con algún paté vegetal hecho por mí. Con todo esto me note con más energía y muy sutilmente la hipertensión menos agresiva.
Hace tres años, empecé a tomar carbonato de magnesio, 400 miligramos al día distribuidos en dos tomas, desayuno y cena. A los dos meses noté que los picos de tensión máximos eran de 9/17, mis dolores articulares se habían reducido bastante, mis vértigos ya no eran tan continuados ni tan molestos, hasta tal punto que la pastilla la tomaba ocasionalmente. Las muñequeras y rodilleras ya no me hacen falta. Un mes después añadí colágeno con magnesio en polvo (3 cucharadas de postre, una en cada comida) y la mezcla de hierbas siguiente: espino blanco, diente de león, lavanda y stevia (2/3 infusiones al día). Desde hace 1 año aumenté la dosis de carbonato de magnesio a 600 miligramos. De una forma lenta, empecé a notar que necesitaba menos medicación farmacológica.
Desde hace 6 meses añadí a todo lo dicho, 3 infusiones de muérdago, y a partir del pasado mes de enero (2017), pasé a 2 infusiones al día. El resultado es que la mejoría se ha acelerado hasta tal punto, que estando como estamos en invierno, con la inestabilidad del tiempo, los restos de vértigos han desaparecido prácticamente, el malestar que sufría sobre todo al caer la tarde apenas lo percibo, y desde hace unos 20 días, tomo para la tensión 1,5 comprimidos al día. Esto me hace pensar que, si sigo así, en 1 año más, puede que ya no tenga que tomar más medicación farmacológica o la mínima expresión.
Soy consciente de que a muchos puede parecerles esto una odisea, pero créanme, a muchos la salud no se nos da en la cuna, hay que ganársela, y en la naturaleza está reservada para todos, respetémosla, porque nos va la calidad de vida en ello. Quiero agradecer a todas las personas que mediante su dedicación a divulgar esta verdad sobre la forma de estar más saludable, han hecho posible que haya podido alcanzar un nivel de calidad de vida muy bueno a mis años, ya que 5 años atrás estaba en estado ruinoso. Sé qué vais contra corriente los que divulgáis esto, pero vale la pena, el mundo es un poco mejor cada día.

Francisco Gil Galvañ
franciscogilgalvan@gmail.com

Banyeres de Mariola (Alicante)