Cataratas- Tenerife

Me llamo Carmen Marrero García, tengo 68 años (febrero 2018) y vivo en Tenerife. En el mes de mayo de 2016, tanto en un centro oftalmológico de mi ciudad, como en un prestigioso hospital oftalmológico a nivel internacional, ubicado en Oviedo, me diagnosticaron unas cataratas. En los dos me informaron que debía ser operada por el estado de las mismas. Además, como información complementaria, en mi ojo derecho tuve un desprendimiento de vítreo (se manifiesta en la visión como unas manchas oscuras que se mueven en el campo visual), lo cual me dificultaba aún más mi visión, ya que esta dolencia que me la catalogaron como incurable, la iba a tener para toda la vida.

A mí me cuesta tomar decisiones con urgencia en temas de salud, salvo que, lógicamente, el caso lo requiera, pero en cuanto a mi relato en particular, tuve una dosis de paciencia y no me precipité a la hora de operarme, aunque si era cierto el grado de cataratas que tenía y, de hecho, tenía los billetes de avión comprados para irme a Oviedo y fecha concreta para la operación.

La decisión por parte de los médicos de operarme, precipitó en mí un importante estado de ansiedad que venía fraguándose, en menor medida anteriormente, por diversas situaciones familiares y tuve que suspenderlo y posponerlo, siguiendo las instrucciones del citado hospital, ya que supondría un riesgo para la pretendida operación. Ahora, aunque suene a contradictorio y haberlo pasado muy mal con la ansiedad, que la superé, puedo dar las gracias a que no me operara por este motivo.

Por recomendación de mi hijo, seguidor habitual de Josep Pàmies, contacté con él y su equipo, vía correo electrónico, para que me recomendara algo natural para poder mejorar el estado de mis ojos. Me indicó que utilizara la Celidonia, aplicándola en los ojos. Esa planta en Tenerife, en ese momento, me resultaba imposible encontrar y tampoco podían enviarla fresca por correo. No obstante, mi hijo que es una persona inquieta sobre el uso de todo lo natural y ecológico, se desplazó a las instalaciones de Pàmies Hortícoles en agosto de 2017, para conocerlas y también informarse de todo el proceso.

Él pudo traer plantas para poderlas mantener, aunque aquí es un poco difícil. He tenido la suerte de utilizar esa planta de forma continuada durante meses, incluso seca en infusión y, además, posteriormente, mi hijo ha conseguido localizar a una persona que las está cultivando.

Me la aplicaba de la siguiente manera:
Mientras no pude tener la planta fresca, utilicé la planta seca. Hacía infusiones concentradas y con un algodón me la pasaba por los párpados dos veces al día en cada ojo. Cuando tuve las plantas naturales, cogía varias hojas, las estrujaba con los dedos y me las pasaba también dos veces al día por los párpados, tal como lo decía Josep Pàmies en un vídeo.
Comencé a hacerlo en septiembre de 2017, hasta finales de diciembre. Ahora estoy pendiente de conseguir la planta y reiniciar el tratamiento.

La utilización continuada de la Celidonia, ha tenido en mis ojos unos resultados sorprendentes. Recientemente, me he hecho unas pruebas oftalmológicas y me han indicado que las cataratas han desaparecido y que no tiene una explicación científica, no se lo podían creer y, además, las manchas del desprendimiento del vítreo se han aclarado bastante. Mi agudeza visual en su conjunto ha mejorado desde todas las perspectivas y, aunque sigo con mis gafas, me han cambiado las dioptrías y veo un 120 % mejor. La mejoría ya la notaba antes de hacerme las pruebas, pero la confirmación técnica me la dieron recientemente y, por ello, quiero compartirlo. Estoy muy agradecida.

Carmen Marrero
muriel-carmen@hotmail.com
Tenerife