Cáncer de pulmón-1

Me llamo Marta y vivo en Ponferrada, en el Bierzo, y quiero compartir el caso de mi marido. Hace un año tuvo un cáncer de pulmón, con un tumor de 9 centímetros de extensión y con 5 metástasis en la pleura intercostal. Esta situación hacía inútil la cirugía porque la pleura no se opera. Le dieron quimioterapia muy fuerte. Mientras, yo me documenté cómo lo podía ayudar con plantas y le di hojas de graviola que me las mandaba una conocida desde Brasil. También le di aloe vera y unos batidos con limón, miel y perejil.

A los tres ciclos de quimio, junto con las plantas y los batidos, le hicieron una resonancia y el tumor se había reducido de 9 cm a 0,5 cm. Lo más impresionante es que la metástasis en la pleura se había curado. Ahora está perfectamente. No puedo decir que la quimio no actuase, pero tengo la convicción de que la graviola hizo la curación; es más, la pleura es casi imposible que se cure con quimio y fue espectacular. Los médicos estaban muy sorprendidos.

Los detalles del tratamiento son los siguientes:

La graviola se la tomaba en cápsulas. Le daba una dosis diaria de 1.200mg que es la máxima recomendada, pero es que nuestro caso era muy grave. La dosis mínima es de 600 mg al día. La tomó 3 meses a diario, la primera toma por la mañana en ayunas y la segunda a media tarde, a poder ser con el estómago vacío y media hora antes de comer, así el organismo la absorbe mejor.

Además de la graviola le di aloe vera preparada como sigue. Se seleccionan dos hojas grandes o tres más pequeñas de aloe, se lavan, se les quitan las púas de alrededor y se trituran con la batidora. A este batido se añade medio kilo de miel (mejor que no sea industrial) y 4-5 cucharadas soperas de aguardiente, coñac u otro licor. Este preparado se guarda en un tarro de cristal tapado y en un sitio fresco que no le dé la luz (puede ser en la nevera). Se toma una cuchara sopera en ayunas y una media hora antes de cada comida, hasta finalizar el preparado. Si se quiere repetir hay que descansar diez días antes de volver a tomarlo. Para sucesivas tomas hay que esperar 6 meses. Se puede tomar aunque no se tenga ninguna patología, está muy rica.

En cuanto a los batidos, se los daba cuando no estaba tomando el aloe, pero se puede tomar a la par una con la otra. Se prepara así: Se licua o se bate (yo lo batía) una hoja entera de apio fresco (el tallo y las hojas) junto con 4 ramitas de perejil, medio zumo de limón y 1 cucharada sopera de miel. Este batido se puede tomar en ayunas el tiempo que uno quiera.

He comentado que la graviola me la mandaba una amiga desde Brasil. Aquí no se conoce esta planta y si se pide en la farmacia lo que te dan es extracto de la fruta, que es parecida a la chirimoya blanca. El polvo de las cápsulas es blanco y en las que me mandaba mi amiga del Brasil es verde, del color de la hoja. De hecho lo que cura es una sustancia que se llama acetogenina, que es lo que se usa en la quimio, solo que en estas hojas es natural y no daña a las células sanas, mientras que en la quimio se ataca a las células enfermas y a las sanas. De ahí el gran deterioro físico. Resulta que la mayor concentración de acetoninas está en las hojas de la graviola. En su fruto también hay, pero en mucha menos cantidad. Es muy conveniente tomar graviola con cualquier tratamiento médico que se esté tomando y, por supuesto, con la radio o la quimioterapia. La graviola no tiene ningún efecto secundario, ni ninguna incompatibilidad.

Otra cosa interesante de comentar es que hubo un premio nobel que ya dijo que a la industria farmacéutica no le interesa que sanemos. Y es que en un cuerpo hay dos estados, uno es el ácido y el otro el alcalino y deberíamos tener siempre una alcalinidad alrededor de 7,4 aproximadamente, ya que es el estado ideal para no enfermar. Este premio nobel descubrió que las células cancerígenas solo proliferan en un organismo ácido, no alcalino. Uno mismo puede saber a diario su estado. Hay unas tiras de papel en las farmacias que en contacto con la saliva, y según el color que coge, te dice si estás en estado más alcalino o más ácido. La forma de controlar este estado es a través de la alimentación. Casi siempre se está más ácido que alcalino y la acidez es el terreno de cultivo ideal para las enfermedades.

Un cordial saludo.

Julio 2012

martadehesas@yahoo.es