Cáncer de próstata y agua de mar

En los años 80 hice unas incursiones en supervivencia en el mar, debido a la pérdida de un muy buen amigo que naufragó en el velero con el que estaba participando en una regata.

Comencé tomando agua de mar a sorbitos. Al principio me producía diarrea y otras veces la diluía o solamente la usaba para cocinar: un guiso, sopas, fideos o arroz.

A partir de los noventa, cuando navegaba por el Océano Atlántico en solitario, aprovechaba para beber agua de mar, nunca más de 900 cc por día y no todos los días. También cocinaba con ella casi todos los días.

Más tarde, en el 2001, me anunciaron que iba camino a la tumba. El motivo era un cáncer de próstata. Radiación, quimioterapia y resignación era el supuesto camino.

Como decimos aquí, los mandé al demonio y volví al agua de mar pura. La tomaba cuando nadábamos y un poco a escondidas, porque cuando lo hice este tema no era muy conocido. Al principio comencé respetando el consejo de Alain Bombard de no más de 900 cc por día. La frecuencia era cuando podía, a veces la juntaba en bidones y disponía de cantidad suficiente como para mantener una toma diaria entre 500 cc a un litro.

Van doce años sin problemas, de ningún tipo.

Ahora se está difundiendo mucho el tema de curaciones de todo tipo con agua de mar y lo gracioso es que es muy saludable, da energía, saciedad y con el tiempo resulta agradable.

Hoy en día estoy tomando 500 cc como máximo por día, pura o diluida. No usamos una metodología precisa, es más, diríamos que es a requerimiento de cómo lo pide el cuerpo. Según el deseo de tomar que tenga, a veces son dos vasos al día (500 cc total en el día) otras veces un vaso (250 cc total en el día). Unos días me tomo un vaso por la mañana, antes de la gimnasia, y luego en el trote, la bici o la caminata, otro, o si hay ocasión en el mar, un par de kilómetros en mar abierto.  Otra manera de tomarla es mezclándola con agua de grifo (250cc pura y 250 de grifo, o más). Y, por supuesto, continuamos cocinando con ella (en este caso pura).

Otro dato: De niño padecía asma y quedé con alergias constantes, pero ahora diría que quizá también se curaron durante la época en que empecé con el agua de mar. Actualmente no sufro ni un resfriado.

Guillermo Ciciliani

Marzo 2013

maresyvolcanes@hotmail.com