Cáncer de colon – Sant Quirze del Vallés

Me llamo Núria, tengo 30 años y vivo en  Sant Quirze del Vallés (Barcelona) . A los 25 años, en enero del 2012, me diagnosticaron cáncer de colon y decidieron hacerme una colectomía total. Después de la cirugía realicé 8 ciclos de quimioterapia y 23 de radioterapia. Creía que todo se había terminado allí, pero en junio del 2014 en un TAC de control vieron que tenía metástasis en el peritoneo. Tuve que hacer unas cuantas quimios antes de que intentaran operar con la técnica de Sugarbaker (abrir barriga, quitar el peritoneo, poner una quimioterapia caliente directamente en la zona afectada y volver a coser). Tras realizar siete ciclos de quimioterapia y pasarlo muy mal con una infección en la cara muy aguda, me operaron en diciembre del 2014, pero tal como abrieron tuvieron que cerrar porque la localización de uno de los tumores complicaba las cosas, ya que si me lo quitaban deberían quitar todo el intestino delgado y yo tendría que vivir sin intestinos y sin poder comer ni beber, nutriéndome solamente con alimentación parenteral. Al día siguiente le preguntamos al cirujano cual era mi pronóstico y me dijo que me quedaban entre unos 4 y como mucho 14 meses de vida. Yo lo veía como imposible, pero al parecer eso es lo que dictaba la ley de la medicina. Le dije al cirujano que tenía previsto casarme en septiembre de 2015 y me recomendó adelantar la fecha. Por suerte, cuando volví a ver al oncólogo, éste me dio un poco de esperanza y a la vez se abrieron muchos más caminos.

Todo el mundo estaba muy preocupado porque no habían podido realizarme esa operación, y yo en un primer momento la verdad es que también. Pero luego pensé que todo eso había  pasado por alguna razón. El día que me dijeron que tenía metástasis me encontré con un libro titulado “Mis Recetas Anticáncer” y allí empezó mi “despertar”. Odile Fernández, una doctora, tenía un pronóstico parecido al mío y se curó. Yo podía hacer lo mismo. Dejé de comer carne, azúcar, leche, harinas refinadas y alimentos procesados. En diciembre, mientras todos mis familiares y amigos estaban desesperados por lo que pudiera ocurrir, me facilitaron el teléfono de Josep Pàmies y lo llamé. No hacía más de dos días que había salido del hospital. Me hizo unas recomendaciones y el sábado me dirigí a Balaguer para ir a la tienda y a una conferencia suya. Me atendió su sobrino y me explicó lo de la dieta, que yo ya hacía desde hace meses. También me habló de la infusión de milenrama, ortiga y caléndula, del aloe vera, la Artemisa Annua y la kalanchoe, entre otras cosas. Desde ese día empecé a tomar la mezcla de la infusión, graviola y kalanchoe. No me atreví con la Artemisa Annua. El problema que tuve es que con la quimioterapia cogía manía a muchas cosas que comía y bebía, así que tuve que dejar esas tres cosas al cabo de unos 5 meses. Paralelamente, una amiga, que es psicóloga, me habló de la hipnosis y me dijo que probara. Desde entonces, cada jueves que estoy en casa, voy a Barcelona a hacer sesiones de hipnosis. La quimioterapia me fue mucho mejor con la hipnosis y la verdad es que vivo mucho más tranquila. También fui a una sanadora y a un chico de Sabadell que me ayudó mucho a nivel espiritual, recomendándome esencias de luz. A finales de febrero del 2015 decidí que no quería hacer más quimioterapia, pero no sabía cómo decírselo a mi familia. Aguanté hasta mayo cuando le dije a mi oncólogo que estaba cansada y que quería una pausa. Él me dijo que aguantara hasta junio y así nos asegurábamos que estaría bien durante el verano y también estaría libre de cara a la boda. Acepté y realicé un total de 13 ciclos, desde finales de diciembre hasta finales de junio.

Desde el momento que dejé de hacer quimio toda la presión caía en mí y yo dejaba de depender de los médicos. Esa situación me daba miedo, pero a la vez me motivó mucho. Pasé de ser vegetariana a vegana. Me costó mucho dejar el queso porque me encanta, pero la curación dependía de mí. Me apunté a yoga, caminaba bastante para mantenerme activa. En abril de este año (2016)  fui a un psicobiólogo y me fue muy bien, me recetó distintas cosas de homeopatía. Fue una figura muy importante porque gracias a él me di cuenta de cómo actuaba y cómo me estaba perjudicando a mí misma y me dio consejos para intentar hacer las cosas de forma diferente.

Cada dos meses me hacen un tac para controlar cómo está todo. Desde que me lo hacen hasta recibir el resultado, el tiempo se estanca. No quería volver a hacer quimio. Durante un año todo continuó igual. Era increíble. Cada día hacía meditaciones y visualizaciones, teniendo conversaciones con mis defensas. Pero este verano (2016) el mensaje que recibía era que ya no encontraban nada, y yo tampoco lograba visualizar los tumores.

Ahora soy casi crudivegana, tomo muchos extractos de fruta y, aunque a veces no son buenísimos, los bebo pensando en que son mi medicina y más vale eso que un ciclo de quimioterapia. Este verano durante el día, solo tomaba zumos, plátanos, arándanos y almendras, todo biológico. Por la noche, cenaba un gran bol de ensalada, un aguacate y algunas verduras más (a veces cocinadas). También me hacía una infusión de té verde, de té blanco y semillas de hinojo.

En Septiembre (2016) me realizaron un TAC y las cosas han cambiado: los tumores no se mantienen igual, se han reducido hasta tal punto que ya ni los miden.

No tengo ninguna duda: tenemos que cuidar nuestra alimentación, pero también nuestra mente y nuestro espíritu. Tenemos que creer siempre en nosotros y en nuestras posibilidades y por muy oscuros que parezcan nuestros caminos, tenemos que ver la luz en ellos y dejarnos guiar por nuestra intuición. Somos mucho más potentes de lo que creemos.

Voy a resumir un poco lo que he hecho yo durante estos dos años, por si os puede ayudar:

-Alimentación biológica y lo más crudivegana posible, evitando carnes, lácteos, azúcares y harinas procesadas.

-Evitar lo máximo posible los tóxicos en la casa: agua, vinagre, bicarbonato y limón pueden con todo.

-Utilizar cremas sin tóxicos y bio, el maquillaje que sea lo más natural posible.

- Incorporar en la dieta semillas de lino, chía, sésamo, amapola, cáñamo, levadura de cerveza, aceite de lino, vinagre de umeboshi, salsa tamari, tomar infusiones, tomar alga espirulina. Hasta que pude, tomé kalanchoe. Tomar una o dos cerezas umeboshi diarias. Beber un cuarto de vaso de agua de mar.

- Caminar siempre que sea posible, subir por escaleras en lugar de ascensor. Ir al bosque, a la montaña, estar en contacto con la naturaleza, abrazar árboles. Reciclar.

-Vivir como si no tuviera ninguna enfermedad: trabajar, viajar, salir de casa. Intentar no encerrarme en la habitación y sobre todo vivir siempre al máximo haciendo lo que me apetece.

-Hacer hipnosis, visualizaciones y meditaciones, así como oraciones. Ir a Montserrat.

-Leer para aprender sobre alimentación y sobre el poder de nuestra mente. Ir aplicando a mi vida diaria todo lo que leía y ver los resultados en cada una de mis analíticas y TACs.

Y hasta aquí todos los consejos que os puedo dar. Una de las cosas que más me ayudo de la conferencia de Pàmies fueron estas palabras: “Las metástasis también se curan”. Fue la primera vez que alguien lo decía y lo tuve siempre muy presente en mí día a día. Otra de las cosas que me fue muy bien fue ir escribiendo mis experiencias en mi blog desde la primera operación del 2012 y hablar abiertamente de mi enfermedad. Para mí el cáncer no es un castigo ya que es una enfermedad que me ha ayudado a entender el sentido de esta vida.

Mi blog: naimer25.blogspot.com

Muchas gracias y espero que esto os pueda servir de ayuda y sobre todo os llene de esperanza.

Núria Ovejero

nairuna@gmail.com

Sant Quirze del Vallés (Barcelona)