Artritis reumatoide – Madrid

Me llamo Rafael, tengo 65 años (febrero 2017) y vivo en Madrid. A los 40 años me diagnosticaron artritis reumatoide. Estuve 2 años tratándome con anti-inflamatorios de muchas marcas, uno de ellos me provocó una úlcera de estómago. Esto me alarmó mucho, porque mi estómago siempre había funcionado perfectamente. Al decirle al médico que estas medicinas me producían un mal mayor, me habló claro diciéndome que la artritis reumatoide que padecía era una enfermedad degenerativa e incurable, que con el tiempo mis articulaciones se irán atrofiando y deformando. Yo me alarmé mucho porque hasta ese momento no había tenido que recurrir al médico para nada. Era una persona que disfrutaba de una salud estupenda. Nunca había tenido nada, ni siquiera me había tomado una aspirina antes de los 40 años.
Cuando me dijeron que mi problema no tenía cura, comencé a investigar otras opciones fuera de la medicina alopática. En el año 1993 consulté a un experto en medicina natural y me proporcionó una dieta que paró el sufrimiento que estaba teniendo con mi artritis. Mejoré mucho solo con la dieta y tomando mucha agua. La dieta esencialmente fue eliminar todo lo que me perjudicaba en la enfermedad, los fritos, las berenjenas, las lentejas, el tomate, de carne solo podía tomar pollo asado, y esencialmente 2 litros de agua diariamente, pero tenía de vez en cuando crisis que parecían hacer volver la enfermedad, sobre todo en invierno. Dos años después de practicar esta dieta, que sentía como buena, vi lo importante que era la alimentación en la recuperación de la salud. En el año 2012 me llegó la referencia del MMS que parecía que me podía servir para mi dolencia, lo conseguí y me puse a tratarme con el Clorito de Sodio, con la información de Andreas Kalcker en YouTube, esto me repuso considerablemente. Me lo tomé en tres fases de 40 días, dejando entre fase y fase, 15 días de descanso. Me lo tomaba de la siguiente manera:

Primer día, 1 gota de clorito activándola con 1 gota de ácido cítrico, el segundo días, dos gotas de cada, el tercer día 3 gotas de cada, el cuarto día 4 gotas de cada y, en esta dosis, permanecí los 36 días siguientes. Eliminé de mi dieta todos los zumos que tuviesen ácido cítrico. Los ciclos de tiempo entre toma y toma eran de 3 horas. En este período de 40 días no pude apreciar una mejora destacada y por ello, descansé 15 días y comencé otro período de 40 días de la misma manera que el anterior. Volví a hacer un descanso de 15 días para repetir la tercera fase de la misma manera.
En la segunda fase de 40 días quise subir a 6 gotas y no me fue bien, me sentía mal y bajé de nuevo a 4 gotas donde me era más soportable.
La verdad es que no he vuelto a tener crisis de entumecimiento, ni dolores.

Rafael del Río Castro

rafsal20@gmail.com

Madrid